Quietud

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Me gusta la quietud,

y el aire entre las tumbas,

frente al mar.

Me gusta la imagen de una mujer

con un pañuelo a la cabeza,

toda vestida de negro…

y el viento arremolinando sus vestidos.

Su cuerpo frágil, seco,

como una rama en otoño.

Los ay del ayer he abandonado,

las preocupaciones del diario vivir

han cumplido su tiempo, hoy

son una tarjeta de saludos viejos sobre mi mesa.

He ido por muchos caminos,

escuchado mucho ruido y, en cada momento,

como feto en el vientre de una madre

me he acurrucado en el silencio.

Y he imaginado un recodo en mi camino,

donde la amistad  me  abraza,

y en el sosiego  del lugar mis palabras dejan una huella.