Plegaria del joven 

 

Hay que tener resiliencia,

mesura y esfuerzo, para una larga vida.

Que los jóvenes

No me cierren la boca cuando viejo,

No borren mi historia

Ni subestimen mi existencia.

Que no cuelguen en el armario

mi experiencia y silencien,

antes de tiempo, el ímpetu de mi corazón.

El éxodo del Peñi

 

Cuando el barco abandonó Palos

yo era un rio,

una montaña poblada de

bosques vírgenes.

Cuando la espada y el machete

abrieron la senda para pasar el otro lado del mundo,

yo era un águila o un cóndor,

era un halcón peregrino

que planeaba  libre el cielo.

Cuando la coz del caballo

levantó el polvo de mi camino

yo era un puma , sigiloso y solitario

bebiendo entre las peñas del estero.

Cuando mi tierra fue tomada por el conquistador

yo era   mujer  u hombre,

un niño o  niña con dignidad y amor.

Cuando el rey llegó con espada,  caballo y armadura

luché por trescientos años y defendí

su paso a la ribera opuesta del río.

Allí entre, los peumos y los copihues

a la sombra de grandes araucarias,

a las faldas de los volcanes, hice mi casa

de paja y barro, de sol y esperanza.

 

Cada cacique, su gente

Cada lonco, su parlamento

Cada espíritu, su machi

Cada ave, su vuelo

Cada huemul, su trote

Cada llama, su lana.

 

Pero cayó el rey de España

Y el criollo  encontró maña,

atravesó el río y colonizó de extranjeros

su propia tierra americana.

Franceses, suizos, alemanes,

Españoles, mestizos y criollos,

tomaron mi madre y sembraron sus granos.

 

 

Los caciques  engañados por

parlamentos prometedores

vendieron sus tierras y el peñi

se volvió un mal tratado agricultor.

Las araucarias cayeron bajo la sierra europea

Y el halcón pelegrino dejó de planear el cielo.

la machi no pudo con la técnica y

enfermedad y  pobreza nos encadenó

al capricho de mestizo o del colonizador.

Dejamos  de ser digno y  avergonzados,

al vernos en tal estado de postración,

huimos a  Santiago,

ocultos bajo un nombre español,

a trabajar  de panadero,

doméstico o marinero

conscripto o carabinero

Hoy se lanza en la tierra verde

el lazo  ahorcado,

el  peñi  ha vuelto disfrazado de

de extranjero, de mal pariente y ajustador.

 

Puerto

                De la mano de la vida en la noche del puerto dos dan sexo en un callejón, un gato callejero se detiene a mirar, levanta la cola, maúlla y se va. En un bar trasnochado un marinero pierde la gorra en los versos de una canción, mientras, el mesero borra  bocas del  borde de los vasos. Guarecido de miradas un joven saca el puñal , por unos pesos, lo tiñe y deja la noche triste. El puerto guarda secretos de amor, crimen y olvido.

Depresión

 

Desde un  rincón cualquiera, como aguada costera,

lágrimas  empañan tu mirada al mundo exterior.

En el portal de los escombros escarbas por piezas perdidas

de un robot feliz  con el que otrora  te acompañabas.

El temor  se sube a tu espalda,  te apega a las tablas,

hueles el polvo rancio de las pisadas, y las sombras

te cubren  como alas extendidas de  un cuervo.

En la garganta el grito y la ayuda  demorar una vida en llegar.

Derrotados

Después  del ardor de la lucha

el viento doblega el pasto  en el llano y

el silencio queda tendido como una sabana

sobre los rostros de  los caídos.

Se hizo todo  y  todo se perdió.

Pesa el sacrificio inútil

Y   el ultraje del vencedor.

La locura colectiva  de ayer hoy es luto en el alma.

Fiesta familiar

 

 

En la mesa la  comida  y  en el vaso de vino, el resguardo.

Debajo del mantel  intrigas o acuerdos solapados.

Mimos a los niños y paciencia con   los tíos.

Desapegados…,

y los abrazos son

un contrapeso  para que   las ramas

continúen sujeta al mismo árbol.

Oscar

 

 

 

 

Recuerdo  su silencio y

cuando yo me acercaba

salía a recibirme.

 

Mi peineta se enredaba en sus rizos,

y al tirar  supe que los secretos humanos

son difíciles de desanudar

 

Vivió callado y templado,

el medio tono perfecto,

para satisfacer  al mundo exterior que lo rodeaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mujer

Mujer, lucero milenario,

jirón de luna, aguas de un río,

musgo oscuro de los charcos.

Lagrimas y  combate   rompen  tus cadenas

para elegir solo alados   posarse en tu piel.

Nunca más atornillada a una existencia ajena

El otoño  no destiñe tu vestido y

el invierno te encuentra fuerte.

Espiración

El poeta rasga sus vestidos

por un verso para declamar.

El verso anhelado

está escrito en la corteza del  árbol,

en el lenguaje de  cada Hombre.

El verso buscado

es recitado por  el manantial  y

desatendido en el caos del mundo.

 

Pero  la cerrazón de versos

hunde al poeta en la desesperanza.

Frustrado, sordo, ciego

tira papel tras papel al  tacho.

 

 

 

 

 

Amé

 

 

 

 

 

 

 

Amé la furia y la quietud,

el sol al despuntar,

los pinos a la orilla del camino,

las notas de tu guitarra,

tus besos debajo las sabanas.

 

Tu gastado pantalón,

tu camisa, tus zapatos.

Tuve la lealtad  de tu  perro,

de tu gato la cautela y

de la maleza en tu patio, la persistencia.

 

Y cada  noche

tuve la confianza en un amanecer.

Es cierto, todo eso amé.

 

 

Tú debes  saberlo,

mis días son caminos,

sinuosos o ásperos,

que quieren morir en tus brazos

 

Tú debes  saberlo,

eres mi consuelo en este mundo infiel.

Las horas me las paso esperando

escuchar tus pasos, tus pasos y tu voz.

 

Tú debes  saberlo,

la pasión lleva tu nombre

y, en prenda, mi corazón.

Tú debes  saberlo,

pues es escuchada, hasta por el sordo,

la rogativa de mi voz.

 

No voy a tu funeral

No me avisen que has muerto.

No  me inviten a tu funeral.

Sea como la gente que

se van de mi vida

y me dejan la esperanza que volverán.

Enterrado y llorado es el final.

Si voy a tu funeral

recordaré tu carne muerta,

y  tendré una soledad sin esperanza.

No me avisen de tu muerte

sea tu partida como ese libro en el estante

que hace mucho tiempo no leo.

Recordándote…

 

Siempre me acuerdo de ti.

En mi huerto tus manos

recogen los frutos cada verano y

en la tela de mis vestidos

están  impresos tus recuerdos:

cosas de antepasados y de nuevos retoños.

 

Día a día te recuerdo.

Tu rostro sonríe

en los rostros de otras ancianas.

 

La nostalgia cual una artista

dibuja tu rostro en mis días, y

te has ido.

 

La tarde se va apagando,

como va pasando la vida.

Tú ya no buscas la sombra del árbol en el patio.

 

La extranjera

 

 

 

 

 

 

Una maleta, un par de calzones

cincuenta dólares y ganas jóvenes  de trabajar.

Callada  y alistando el oído

para aprender  el idioma.

En el herbaje  de la naturaleza

mi alma  respiraba y fui

naciendo  en esta tierra.

Amé el extenso suelo llano

cubierto de acacias,

y de ríos turbios.

El aire húmedo,

impregnado a lagarto,

a emú y a eucalipto.

Caminé  extensas playas

y  el desierto rojo.

Ahí tuve por compañeros  a la gente,  –

que bajó a los árboles

y a los animales, desde cielo.

 

Quiero

 

 

 

 

 

 

 

Quiero un  lugar

donde el zumbido de las abejas sea el único ruido.

Quiero ver los árboles , al ondular, barrer lejos las tristezas.

Quiero  ver a los pajaritos picar y robar la paja

para llevar a su nido algo de mi suelo.

Quiero que los recuerdos cual enredadera me abracen

y mi boca dé el beso final, con un tenue calor de otoño.

 

 

 

Poeta

 

 

 

 

 

 

 

Al abrir la puerta y dejarte entrar

soy poeta de conversación trasnochada.

 En la cuna me contaron del ave libre,

del trigo para hacer pan y de la vid para el vino.

 Pájaro nocturno ponte tu mejor traje de bohemio

y unámonos como la harina y el agua, en pan.

Guerreros

 

 

 

 

 

 

 

 

Los llevaron a la guerra

desde las montañas de India,

desde la jungla de Vietnam,

desde la sabana de Senegal.

A Europa,

a la contradicción del diálogo,

respetar al blanco, matar al blanco.

El oficial inglés, el oficial francés,

guían a los guerreros hacia el frente.

 

Arenas del tiempo

 

 

 

 

 

 

 

Ni la luz, ni la calma, nos sirve.

Nadie nos visita ni

se sienta a conversar.

El mundo  corre su ritmo y

el nuestro es zumo de uvas, avinagrado.

Las arenas del desierto

cubren lo que fuimos y

atorados por  el tiempo,

nos  hemos vuelto viejos.

 

 

 

 

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Desunión

 

 

 

Es el vientre materno lo que nos enlaza.

y  nos peleamos por el pan –

en este mundo de hombre-

que tu hombre pone en la mesa.

Desunidas parimos hijos- balines de guerra-

parimos hijas -carne para  hombres buitres-.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ego

 

 

 

 

 

 

Mi ego ama para su beneficio y sin compromiso,

su amor es fuerte oleaje contra rocas.

Su espíritu, insatisfecho, cae muy hondo en la tristeza,

y surge, aún más fuerte, en rebeldía.

Una obsesión malsana ancla mi propio martirio.

Lo supe…

 

 

 

 

 

En el ondular de las espigas

del trigo del verano.

En las  palabras de un libro,

y al saber de  algo nuevo.

 

Cuando  vi  las canas de mis abuelos.

En el destello del sol sobre el mar

y  en la pasión del beso.

 

En la alegría o en el  dolor.

Al abrir o cerrar una ventana ,

Al mirar un pájaro volar en el cielo,

Al luchar, resistir, al ganar.

al escuchar la armonía de la música y

en los colores de  la luz,

y en los de las sombras.

En todo, siempre lo supe, un día  moriría.

El más querido

El más querido tiene el sol en su sonrisa, sus manos agarran mi cintura bajo la luna. Su piel huele a flor del limonero, su pecho es un nido acurrucando mi amor.

Por la noche es libre como el viento y en la mañana es rocío sobre una flor.

En mi cama y en mi almohada es él, el más querido

 

La casualidad de amar

Como a un pez el anzuelo

tu amor me encontró boca abierta

y me arrastró fuera de mí.

Me envolví en   tu mirada,

me embarcaron  tus palabras y

en mi frente llevé tu beso.

A lo lejos, un bufón llora una balada,

y yo juro nunca más amar, pero,

¡el amor es sólo casualidad!

Amante

 

Tu amante es un abrazo que no debe ser visto.

Un alguien a la puerta de tu vida sin poder entrar.

Una sombra que atisba por la ventana.

Un caracol dorado que se recoge a su espacio, al otro lado de tu vida.

Tu amante es tu vacilación frente a un fantasma que los dos engañan.

Quietud

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Me gusta la quietud,

y el aire entre las tumbas,

frente al mar.

Me gusta la imagen de una mujer

con un pañuelo a la cabeza,

toda vestida de negro…

y el viento arremolinando sus vestidos.

Su cuerpo frágil, seco,

como una rama en otoño.

Los ay del ayer he abandonado,

las preocupaciones del diario vivir

han cumplido su tiempo, hoy

son una tarjeta de saludos viejos sobre mi mesa.

He ido por muchos caminos,

escuchado mucho ruido y, en cada momento,

como feto en el vientre de una madre

me he acurrucado en el silencio.

Y he imaginado un recodo en mi camino,

donde la amistad  me  abraza,

y en el sosiego  del lugar mis palabras dejan una huella.

Me dijo.

Me dijo…  los humanos
soñamos ser los erarios de la vida,
una estrella alumbrando
el fértil llano humano.

Me dijo… si despertásemos
las estrellas serían fosas oscuras,
los arboles, gigantes agresivos y
el pasto, guarida de predadores.

Los ríos y mares, ruido enloquecedor
Los volcanes, depósitos tóxicos
Los frutos, ponzoña y
las aves, nos picotearían los sesos

Me dijo que no me desesperase,
Pues el mundo y los humanos
somos mucho más…somos una brecha entre

la luz y la oscuridad.

Nabila

 

 

 

 

 

Lo quiso,  él era gentil , amable

llano a entregar su corazón.

 

Ella, desde siempre, arrastraba

amores perros en su corazón,

golpes, mentiras y engaños.

 

El duende jugaba en su cabeza,

su razonar lo disculpaba.

 

Una noche, en su huida,

él la alcanzó y con la llave de casa

le arrancó los ojos.

La mujer del violín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bajo el cielo gris del otoño

la mujer en la plaza es

una lagrima tocada en su violín.

Su música me envuelve,

su música es  mi melancolía.

Un sentimiento pasado

cruza mi mente y

las hojas caídas del otoño

cubren el suelo.

Dame el despertar…

Dame el despertar…

 

Dame el despertar de un nuevo día.

Y donde han descansado los leones

se levante la noche y ennegrezca los sueños

de acomodados señores que nos han acobardado.

 

Dame el despertar de un nuevo día.

Que el ángel Gabriel desenvaine su espada

y corte en pedazos las historias antiguas

de libros irremediablemente profanos.

No quiero la luz de otros

Ni sus prédicas ni sus rezos

Ni los caminos trazados

para olvidar a tantos míos sacrificados.

 

Dame el despertar de un nuevo día.

Ama a tus semejantes olvidados,

tragados por bocas voraces,

dueñas del dinero, la fama y la historia.

Despierte nuestra alma de sueños inducidos,

sueños aburridos y competitivos

iguales para todos y para muchos imposibles.

 

Dame el despertar de un nuevo día

Donde el verdugo muestre su rostro

Y la gente le tenga, en vez de miedo, lástima.

Tenga el sentimiento prioridad e importancia,

porque el Hombre es, ante todo, calor y sangre.

 

 

 

Pérdida.

 

 

 

Contra los sucesos.

luché por conservar

la habituada llama,

la escudé con mi cuerpo

y quise ganarle al viento.

 

Se quebró el orden.

 

La puerta dio un golpe,

la ventana  vibró.

Tenías la cara contra el vidrio,

la última vez que miré hacia atrás.

 

 

Miedo…

 

 

a los espacios desolados,

a mirar hacia el abandono,

a reabrir la misma herida.

El águila te roba el corazón
y se lleva también tu sombra.
En un pensamiento enrarecido,
la memoria es el peor enemigo.

Tu cerebro es atacado por un virus y,
en el desvarío de conexiones,
quieres robar la luz al sol
para guiar golondrinas en su vuelo.

Amor de arcilla

 

 

Ese amor hecho de arcilla,

 

rojo en el crepúsculo de la tarde.

 

Alfarera fui en tus brazos y a mi gusto

 

moldeé tu cuerpo enamorado.

 

Fuimos dos figuras maleables entre las sábanas,

 

dos artistas en  un escenario

 

recitando elocuentes parlamentos de enamorados.

 

Dolor…

430896_1     En la oscuridad de la guarida y

a la lumbre del fuego,

fantaseamos ver hostiles gigantes en la pared.

 

Se apilan los cadáveres de seres humillados,

todos arrancados del curso natural de su vida o muerte.

 

Víctimas inocentes horrorizan

la historia de nuestra humanidad.

 

 

Mi familiar máscara

original de mi nieta de 9 añosoriginal de María Belén, 9 añosCon tus ojos vi la inocencia donde no estaba

y con tu nariz  olí perfume en la podredumbre de las flores.

Fui sorda a la verdad y cubrí el desconsuelo con mi máscara para proteger mi sanidad…