Si yo fuera un pez…

Si yo fuera un pez…

nadaría los mares  profundos,

los bosques de  algas.

Unida a la imaginación abstracta

que dibuja formas de vida diversa

donde la luz pierde su energía.

Si yo fuera un pez…

sentiría mi cuerpo

en  el espíritu de las aguas.

 

 

El éxodo del Peñi

 

Cuando el barco abandonó Palos

yo era un rio,

una montaña poblada de

bosques vírgenes.

Cuando la espada y el machete

abrieron la senda para pasar el otro lado del mundo,

yo era un águila o un cóndor,

era un halcón peregrino

que planeaba  libre el cielo.

Cuando la coz del caballo

levantó el polvo de mi camino

yo era un puma , sigiloso y solitario

bebiendo entre las peñas del estero.

Cuando mi tierra fue tomada por el conquistador

yo era   mujer  u hombre,

un niño o  niña con dignidad y amor.

Cuando el rey llegó con espada,  caballo y armadura

luché por trescientos años y defendí

su paso a la ribera opuesta del río.

Allí entre, los peumos y los copihues

a la sombra de grandes araucarias,

a las faldas de los volcanes, hice mi casa

de paja y barro, de sol y esperanza.

 

Cada cacique, su gente

Cada lonco, su parlamento

Cada espíritu, su machi

Cada ave, su vuelo

Cada huemul, su trote

Cada llama, su lana.

 

Pero cayó el rey de España

Y el criollo  encontró maña,

atravesó el río y colonizó de extranjeros

su propia tierra americana.

Franceses, suizos, alemanes,

Españoles, mestizos y criollos,

tomaron mi madre y sembraron sus granos.

 

 

Los caciques  engañados por

parlamentos prometedores

vendieron sus tierras y el peñi

se volvió un mal tratado agricultor.

Las araucarias cayeron bajo la sierra europea

Y el halcón pelegrino dejó de planear el cielo.

la machi no pudo con la técnica y

enfermedad y  pobreza nos encadenó

al capricho de mestizo o del colonizador.

Dejamos  de ser digno y  avergonzados,

al vernos en tal estado de postración,

huimos a  Santiago,

ocultos bajo un nombre español,

a trabajar  de panadero,

doméstico o marinero

conscripto o carabinero

Hoy se lanza en la tierra verde

el lazo  ahorcado,

el  peñi  ha vuelto disfrazado de

de extranjero, de mal pariente y ajustador.

 

Puerto

                De la mano de la vida en la noche del puerto dos dan sexo en un callejón, un gato callejero se detiene a mirar, levanta la cola, maúlla y se va. En un bar trasnochado un marinero pierde la gorra en los versos de una canción, mientras, el mesero borra  bocas del  borde de los vasos. Guarecido de miradas un joven saca el puñal , por unos pesos, lo tiñe y deja la noche triste. El puerto guarda secretos de amor, crimen y olvido.

Depresión

 

Desde un  rincón cualquiera, como aguada costera,

lágrimas  empañan tu mirada al mundo exterior.

En el portal de los escombros escarbas por piezas perdidas

de un robot feliz  con el que otrora  te acompañabas.

El temor  se sube a tu espalda,  te apega a las tablas,

hueles el polvo rancio de las pisadas, y las sombras

te cubren  como alas extendidas de  un cuervo.

En la garganta el grito y la ayuda  demorar una vida en llegar.

Derrotados

Después  del ardor de la lucha

el viento doblega el pasto  en el llano y

el silencio queda tendido como una sabana

sobre los rostros de  los caídos.

Se hizo todo  y  todo se perdió.

Pesa el sacrificio inútil

Y   el ultraje del vencedor.

La locura colectiva  de ayer hoy es luto en el alma.

Fiesta familiar

 

 

En la mesa la  comida  y  en el vaso de vino, el resguardo.

Debajo del mantel  intrigas o acuerdos solapados.

Mimos a los niños y paciencia con   los tíos.

Desapegados…,

y los abrazos son

un contrapeso  para que   las ramas

continúen sujeta al mismo árbol.