Puerto

 

 

 

 

 

 

 

 

De la mano de la vida

en la noche del puerto

dos dan sexo en un callejón,

un gato callejero se detiene a mirar,

levanta la cola, maúlla y se va.

En un bar trasnochado

un marinero pierde la gorra

en los versos de una canción,

mientras,

el mesero borra  bocas

del  borde de los vasos.

Guarecido de miradas

un joven saca el puñal ,

por unos pesos, lo tiñe y

deja la noche triste.

El puerto guarda secretos

de amor, crimen y olvido.

Depresión

 

Desde un  rincón cualquiera, como aguada costera,

lágrimas  empañan tu mirada al mundo exterior.

En el portal de los escombros escarbas por piezas perdidas

de un robot feliz  con el que otrora  te acompañabas.

El temor  se sube a tu espalda,  te apega a las tablas,

hueles el polvo rancio de las pisadas, y las sombras

te cubren  como alas extendidas de  un cuervo.

En la garganta el grito y la ayuda  demorar una vida en llegar.

Derrotados

Después  del ardor de la lucha

el viento doblega el pasto  en el llano y

el silencio queda tendido como una sabana

sobre los rostros de  los caídos.

Se hizo todo  y  todo se perdió.

Pesa el sacrificio inútil

Y   el ultraje del vencedor.

La locura colectiva  de ayer hoy es luto en el alma.

Fiesta familiar

 

 

En la mesa la  comida  y  en el vaso de vino, el resguardo.

Debajo del mantel  intrigas o acuerdos solapados.

Mimos a los niños y paciencia con   los tíos.

Desapegados…,

y los abrazos son

un contrapeso  para que   las ramas

continúen sujeta al mismo árbol.

Oscar

 

 

 

 

Recuerdo  su silencio y

cuando yo me acercaba

salía a recibirme.

 

Mi peineta se enredaba en sus rizos,

y al tirar  supe que los secretos humanos

son difíciles de desanudar

 

Vivió callado y templado,

el medio tono perfecto,

para satisfacer  al mundo exterior que lo rodeaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mujer

Mujer, lucero milenario,

jirón de luna, aguas de un río,

musgo oscuro de los charcos.

Lagrimas y  combate   rompen  tus cadenas

para elegir solo alados   posarse en tu piel.

Nunca más atornillada a una existencia ajena

El otoño  no destiñe tu vestido y

el invierno te encuentra fuerte.