Un país de mierda

 

Un sabor amargo me subió desde las entrañas y se me quedó en la boca por el resto de mi vida, había nacido en un país de mierda.  Había nacido atornillado a la ignorancia de los muy pobres y a la arrogancia de los muy ricos, mi vida de adulto sería una constante lucha por sobrevivir.

Metido en el desapego por el bien de social de los ricos, trabajé por maní, como un mono de circo, y esto me volvió   rabioso y violento, en la calle y en el hogar.

Algunos, sin trabajo,  se transformaban en aves de rapiñas, al acecho para robar  a los afortunados, a los que tienen más.

Transpirando mi culo me preguntaba  por los talentos, suponiendo que todos tenemos uno, yo nunca encontré el mío porque por lo general el pobre  no logra saber nunca su potencial… lo único que sabe es que debe juntar unos pesos para comer y para beber o drogarse, sobrevivir y olvidar al mismo tiempo