La otra cara

 

La llama del fuego

 ilumina el cielo 

 y engaña a la mariposa.

Sombría la vida

impone sus reglas

en el cuartel de las normas.

Persiguiendo mi suerte 

sobrepaso el confín  

y apuesto por los juegos.

A mi puerta

se abre la noche

excitando el deseo.

Sacrilegios arcaicos

reverdecen en las sombras

y se añejan en el día.

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