Recuerdo de verano

 

 

Es un recuerdo impreso en mi mente, es el momento en que vi la vida terminar, por la mano  que ejerce su derecho de animal superior.

Lo apartaban del rebaño, el día anterior, y nosotros los niños, curiosos, lo adoptábamos  como una mascota pasajera, lo alimentábamos y jugábamos a enredar nuestros dedos en su lana.

A la mañana el tío que vivía con  la abuela y llevaba un puñal al cinto, se preparaba para matar. Nosotros lo seguíamos, pasábamos por el jardín lleno de flores de muchos  colores.  El  tío iba adelante cargando  el cordero en sus brazos, hasta un potrero.

Mi tío, en la anticipación a un momento trágico, se convertía en  Abraham, maniatando de pie y mano al animal,  lo ponía entre sus piernas  y  yo, cerrando los ojos, deseaba por un rayo celestial, una voz desde el cielo  que detuviera  el golpe final.

Mi voz interior gritaba: ¡ para!. No lo iba a detener, era necesario… la sangre brotaba como llama en un brasero.

Después, de colgar el vellón a secar, mi tío  cargaba su presa hasta la casa. Nosotros, los niños,  al pasar de vueltas por el jardín, nos deteníamos a cortar flores ,para  el florero del comedor. Más  tarde se armaba el festín, carne asada, mosto y alegría de los  que nos reuníamos, cada verano, en la casa de la abuela.

 

4 comentarios sobre “Recuerdo de verano

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