Oscar

 

 

 

 

Recuerdo  su silencio y

cuando yo me acercaba

salía a recibirme.

 

Mi peineta se enredaba en sus rizos,

y al tirar  supe que los secretos humanos

son difíciles de desanudar

 

Vivió callado y templado,

el medio tono perfecto,

para satisfacer  al mundo exterior que lo rodeaba.