Octavio habitualmente entraba por el almacén y veía a su padre, al otro lado del mesón.

Ese día su padre estaba muy ofuscado, vociferaba a la sirvienta de la casa que lo miraba muy asustada. Su padre la acusaba de robar del almacén, ella lo negaba, y protestaba con timidez.

Su padre, muy alterado, la arrojó a empujones a la calle. Una vez hecho esto, metió la mano en su bolsillo y le tiró unas monedas.

  • ¡Ladrona!, le gritó

Una de las monedas rodó hasta el pie de Octavio, él la recogió y se la metió en el bolsillo.

 

Su padre estaba tan ofuscado que necesitó sentarse sobre un cajón cerrado de manzanas.

Esa noche Octavio se despertó y bajó en puntilla a la cocina por un refresco.

En la cocina un quejido lo sobresalto, puso atención, provenía del dormitorio de sus padres.

-Los grandes hacen cosas, le había confidenciado un amigo.

Octavio se aproximó a la puerta entreabierta del dormitorio, atisbó dentro de la pieza.   Su padre estaba sobre el cuerpo desnudo de su madre con cuerdas en sus manos…

 

Años más tarde Octavio estaba sentado a la sombra de un árbol, leía. Al levantar la vista vio al director espiritual salir de la oficina del rector, atravesó casi corriendo la distancia que lo separaba y medio sofocado por el nerviosismo le comunicó que debía viajar cuanto antes, su padre lo necesitaba en casa, era urgente.

Su madre había fallecido.  Ahora el pasado quedaba sin voz. Sus recuerdos, irrefutables.

En el bus a casa Octavio limpia el vidrio de la ventana. Poco a poco van volviendo los paisajes familiares…

En el andén su padre lo recibe con un apretón de mano y sin más caminan hasta el auto.

 

-¿Cómo pasó?

 

  • Sedación. No estaba bien, se sentía sola desde que te fuiste de cura.

 

-Seminarista.

 

-Es igual, todos pollerudos.

 

  • ¿Estás seguro que tú no la empujaste?

 

  • ¿Yo?, la quería.

 

-La abusabas.

 

  • ¡Qué cosas dices hijo! Debieras saber lo que les gusta a las mujeres.

-Cállate.

A los suicidas no se les dice misa.

-La misa se hace, tengo todo listo.

Octavio apretó los puños pero no dijo más.

 

7 thoughts on “Patriarcado

  1. Me gusta que no te tomes la molestia de ir explicando cada cosa, cada detalle.
    Es como que nos regalas el hecho de poder observar, sin que los protagonistas se quejen, cada acto de esas personas.

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  2. Me gustó esta frase “Su madre había fallecido. Ahora el pasado quedaba sin voz. Sus recuerdos, irrefutables.” Son los recuerdos de Octavio que son irrefutables? Y la madre abusada quedadba sin voz. Muy bueno, pero muy corto, dan ganas de saber más.

    Le gusta a 1 persona

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