La plaga

 

 

 

 

Era verano en un pueblo apícola. El alcalde regordete y perfumado se promovía para una nueva elección electoral. Por donde pasaba dejaba una sonrisa, un apretón de mano, una promesa. Elección tras elección ganaba el municipio, a pesar de que después de cada elección el alcalde se retiraba a sus asuntos para aumentar su fortuna personal.

Este verano había sido precedido un invierno lluvioso, propicio para los huevos del moscardón,- la hembra deposita sus huevos en la tierra húmeda y próximo a la fecha de las votaciones, los moscardones emergieron por miles a la superficie del suelo,  al poco rato formaron una bandada zumbando por todos lados.

Alrededor del pueblo los productores de miel vieron morir sus abejas melíferas atravesadas por el estilete del moscardón.

El alcalde ante este desastre tan cerca a las elecciones, se puso en acción, contrató a fumigadores norteamericanos para que realizaran la erradicación de la plaga.  Los extranjeros trajeron un entreverado de químicos que eliminó, en pocos días, la plaga de moscardones.  El alcalde limpió la ciudad con extrema prontitud y todo quedó aseado para el día de su reelección.  Su pronta acción frente a la plaga borró de la memoria de la gente su reiterada ineficacia. Ganó por mayoría.

De vueltas en su asiento consistorial volvió a lo suyo, a compromisos truchos entre sus constituyentes, malversación de dinero municipal, enriquecimiento personal, todo tan propio de la vida de un alcalde.

A las pocas semanas, fue informado que una extraña enfermedad  atacaba a la gente joven de su comuna,  las mujeres abortaban espontáneamente y los hombres perdían fuerza muscular.   Muy asustado, pidió ayuda,  vinieron doctores, enfermeros y al final se constató que el químico de los gringos, usado contra la plaga, estaba matando a sus votantes y exterminado a las abejas. El departamento de salud pública ordenó la evacuación masiva de sus habitantes, el pueblo se había transformado en una lugar contaminado.

La casa consistorial se clausuró pero en tiempo de elecciones siempre rondan moscardones cerca de sus ventanas.

 

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