Cada noche he sentido

la brisa en la piel

y cada tarde la frescura

del cobijo bajo un árbol.

Un día me descolgué del árbol,

rayé símbolos en la piedra

y en el trasluz de los siglos,

a lo largo del camino,

juntos hemos amado el calor del sol,

la frescura bajo un árbol

y escrito, en piedra o papel.

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