Cuando regresa el mal…

 

 

Las vísceras se rompen y el agrio sabor de la amargura llena la boca; desde lo hondo de tu alma, lo rechazas.

El mal resucitado camina en tu patio, entra a los aposentos que construiste con amor.

Vete! grita tu voz , vete! lo repites cada minuto del día y gruesas lagrimas ruedan de tus ojos …

Nadie debe violar tu calma y traerte de vueltas a un tiempo de dolor. El alivio estuvo en separar caminos.

No  se acerque a la cerca de tu jardín, no disturbe los pajarillos de tu huerta, no golpee a tu puerta.

No quieras su presencia, encadenada a hábitos que ya habías olvidado.

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