Satchmo

 

 

Satchmo

 

 

 

Recuerdo que estaba nublado, un día de junio. Había llovido y las calles de la feria habían cambiado de color café tierra al castaño pues habían esparcido aserrín para evitar que se formara barro.

En el estand de Ferrocarriles mi padre se paseaba inquieto, esperaba que la pequeña radio funcionara y así poder escuchar el partido Chile-Italia.

Yo entraba y salía. A ratos iba a visitar otros estands, me estaba aburriendo con papá, aunque le había rogado me trajera con él a su trabajo.

Había bullicio y mucha gente visitando la feria de ASIVA, estábamos de fiestas porque el país era anfitrión del mundial del 62.

Recuerdo haber visto un espacio diferente a los estands construidos en madera, estaba cubierto por una carpa y desde temprano unos hombres entraban sillas plegables; esto me llamó la atención, pero luego lo olvidé.

Ya cerca de la hora del partido los visitantes se fueron a sus casas, la feria se quedó vacía, quedamos los cuidadores de los estands y yo…

De pronto escuché una trompeta, el sonido provenía desde la carpa… Me dirigí hasta allí y, con un poco de temor de ser descubierta, levanté el pedazo de lona que colgaba suelto…

En el escenario, un hombre imponente, negro y gordo, estaba sentado en un banquillo alto y soplaba con fuerza la trompeta, inflando sus mejillas como nunca lo había visto hacer…

Fue la primera vez que vi a un africano, primera vez que vi una banda, primera vez que escuché jazz, y primera y única vez que vi a Louis Armstrong.

 

3 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s