Miedo…

 

 

a los espacios desolados,

a mirar hacia el abandono,

a reabrir la misma herida.

El águila te roba el corazón
y se lleva también tu sombra.
En un pensamiento enrarecido,
la memoria es el peor enemigo.

Tu cerebro es atacado por un virus y,
en el desvarío de conexiones,
quieres robar la luz al sol
para guiar golondrinas en su vuelo.