escanear
original deMaría Belén, a los 6 años

Humberto, pensando que la fiesta se había prolongado demasiado, subió al segundo piso de su casa para acostarse.

Amanda salía del dormitorio, y al pasar le dijo: “No me digas nada. Has estado toda la velada con esa mujer…”, y se alejó rápidamente.

Humberto, ebrio y aún con una copa en la mano, la siguió con la mirada. A él le gustaba su mujer, tenía andar de tigresa.  Luego dejó la copa en la mesa de arrimo del pasillo y entró a su dormitorio.

Una vez dentro, se sacó la chaqueta, se abrió el botón de la camisa y se tiró en la cama. La cabeza le daba vueltas, había bebido demasiado, siempre lo hacía para poder soportar a los amigos de Amanda.

Se acomodó en la cama, y hacia el medio sintió un objeto en su espalda. Incorporándose palpó por sobre el cubrecama, buscando… Se levantó, se miró en el espejo del tocador de Amanda y se sacó la lengua. Luego salió del dormitorio, y al pasar frente a la mesa de arrimo del pasillo retomó su copa.

A la entrada del salón, guindando el objeto encontrado tomó aliento y gritó con voz áspera: “Miren lo que encontré en nuestra cama…”

Amanda soltó la copa de champagne y se precipitó sobre él… Los invitados, estupefactos, aguardaron el desenlace.

One thought on “El engaño

  1. Hmmm… El inspector Simio Rino Memoho, luego de concienzudo análisis, arribó a la conclusión de que el objeto hallado y “guindado” es, ni más ni menos, que un juguete sexual… Abrazonrisas…

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