Al azar

 

Varias situaciones  convergen en  el asesinato a una mujer: geográficas,  psicológicas, culturales…

 

Unos  hombres, aprovechando la soledad del campus universitario  bebían e intercambiaban bromas y recuerdos,  hablaban  de dinero, de sueños, del futuro y de cómo se darían las oportunidades en el nuevo país. Todos entumecidos  por el alcohol, todos  descarados, sintiéndose los poderosos de la noche…

 

Evangelina,  antes de irse a trabajar  dejó lista la merienda para la colación de su hijo sobre la mesa … luego entró en puntillas a  su dormitorio en busca de su abrigo.  Su marido roncaba muy fuerte y de vez en cuando se acomodaba, impaciente a que ella se fuera luego y volviera el silencio.

El bus pasaba a las 4.50 am,  a una cuadra de su casa, ella se daba 4 minutos y así  llegar  a la parada  justo a tiempo, pues,  al cerrar la puerta de su casa le agarraba el miedo de ser asaltada,  cada mañana .

Su barrio, no era bueno, pero se conocía  a los malos.

El bus la dejaba a cinco cuadras de la Universidad.  Ese barrio era mejor, mejores edificios, pero desconocido.

Lo único que la motivaba a conservar su horario de trabajo era que a las tres de la tarde ya estaba de vueltas en casa para  recibir a su  hijo del colegio y llevar  bien los menesteres domésticos.

Se acostaba a eso de la 11 y se levantaba a las 4.15 am, todos los días, por toda su vida desde que nació el niño.

El chófer le deseo un buen día.  Evangelina comenzó a caminar hacía la Universidad  y  empezar con el  aseo de baños y aulas  para que los profesores y estudiantes tuvieran un lugar  digno.

 

Uno de los hombres  del grupo bostezó y dijo que era hora de volver a sus pocilgas a dormir un poco, estuvieron de acuerdo, pero uno comentó que esa noche no habían “cazado “ nada… Se rieron  y miraron  hacia la mujer que se aproximaba… tarea fácil.

 

Cuando revisaron el bolso encontraron unas escasas monedas y un celular viejo.

 

 

 

 

Oscar

 

 

 

 

Recuerdo  su silencio y

cuando yo me acercaba

salía a recibirme.

 

Mi peineta se enredaba en sus rizos,

y al tirar  supe que los secretos humanos

son difíciles de desanudar

 

Vivió callado y templado,

el medio tono perfecto,

para satisfacer  al mundo exterior que lo rodeaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desenlace predicho

 

 

Y el amor quedó como  un remolino de papel  en su mano, giraba y giraba aunque no corriera ningún viento.

Cada día se arropaba  de  cosas nuevas, quería cubrir  el recuerdo y olvidar  su tacto  en su piel .

Ella lo entrañaba porque la amante cuando quiere olvidar más recuerda y cuando acepta recordar, desea.

Dicen que pasó por el cuartel policial a avisar que iba a ver a su amor y que si la rechazaba lo mataría.  Nadie se lo creyó porque  miraron a su aviso como poco normal…  además a esa hora de la mañana nadie mataría  por amor.

Al mediodía ella se colgó en la torre de la iglesia, a sabiendas que el cerdo no puede mirar al cielo, y justo cuando el primer campanazo la ensordeció.

El otro

escanear
original M.B.

Humberto pensó que la fiesta se había prolongado demasiado y subió al segundo piso de su casa para acostarse. Se toparon en el pasillo, Amanda salía del dormitorio.

-No digas nada. Has estado toda la velada con esa mujer.  Le dijo y se alejó rápidamente.

Humberto,medio ebrio y con una copa en la mano, la siguió con la mirada. No era que no le gustara su mujer, tenía andar de tigresa, pero…   Depósito la copa en la mesa del  pasillo y entró a su dormitorio.

Se sacó la chaqueta, se abrió el botón de la camisa y se tiró en la cama. La cabeza le daba vueltas, había bebido demasiado, siempre lo hacía para poder soportar a los amigos de Amanda.

Se acomodó en la cama,  entonces, hacia el medio,  palpó por sobre el cubrecama, un objeto. Se le pasó la borrachera.  Se levantó y se miró en el espejo  sacándose la  lengua.

Al pasar frente a la mesa  del pasillo retomó su copa.

Entró al salón guindando el objeto encontrado  en su cama y tomó aliento:

-Miren lo que he  encontrado en nuestra cama…

Amanda soltó la copa de champagne y se precipitó sobre él…

Mientras, los invitados, estupefactos, aguardaron el desenlace.

El grano de azúcar

La montaña estaba lejos y para llegar hasta ella había que sortear a una multitud que transitaba en todas direcciones, como  vías de una autopista en Dubái.  Había tanto movimiento como en una  calle de Shanghái, donde venden esos patos de colores, colgados del techo.

Todo es azaroso y frenético, competitivo e individualista, cada cual con su carga a la espalda rumbo al  nido desde donde , al otro día, todo comienza de nuevo.

El campo es mejor, más tranquilo pero hay que ser práctico y estar donde se produce la comida, porque de eso se trata, moverse enfáticamente por la vida, para alimentar la boca propia y la de los  poderosos, la de esos que nacen alados y pueden volar por el mundo,  malgastando el esfuerzo de tantos.

La montaña estaba más cerca, ya casi podía asir en sus manos el grano de azúcar y echárselo a la espalda….

Mujer

Mujer, lucero milenario,

jirón de luna, aguas de un río,

musgo oscuro de los charcos.

Lagrimas y  combate   rompen  tus cadenas

para elegir solo alados   posarse en tu piel.

Nunca más atornillada a una existencia ajena

El otoño  no destiñe tu vestido y

el invierno te encuentra fuerte.

Reencuentro

 

 A claudia le  llegó la nueva de que su padre trabajaba como locutor en una radio.

Ella  dejó pasar un tiempo antes de mover el dial, pero por fin, una noche, sintonizó la emisora.   La voz del locutor sonó afable, bien timbrada. Claudia ya había olvidado la voz de su padre, no lo veía por más de veinte años.  Al escucharlo, sintió su garganta seca, y agarró el vaso con agua del velador, tomó un sorbo, y luego otro, para tragarse esa amarga saliva que le llenaba la boca. No pudo, la amargura insana persistía, paseándose por cada uno de los rincones de su alma, con autoridad de soberano. 

Treinta minutos después, apagó la radio y decidió que ya era tarde para un reencuentro.