Sueños

 

 

 

 

 

 

 

Me dijo…  los humanos
somos erarios de la vida,
una estrella alumbrando
el fértil llano humanitario.

todos vivimos
urdiendo sueños
con el avance técnico,
en medio de la naturaleza.

Me dijo… si despertásemos
las estrellas serían fosas oscuras,
los arboles, gigantes agresivos y
el pasto, guarida de predadores.

Los ríos y mares, ruido enloquecedor
Los volcanes, depósitos tóxicos
Los frutos. ponzoña y
las aves. nos picotearían los sesos

Me dijo que no me desesperase,
Pues el mundo y los humanos
somos mucho más…somos
un sueño soñado por el universo.

Nabila

 

 

 

 

 

Lo quiso,  él era gentil , amable

llano a entregar su corazón.

 

Ella, desde siempre, arrastraba

amores perros en su corazón,

golpes, mentiras y engaños.

 

El duende jugaba en su cabeza,

su razonar lo disculpaba.

 

Una noche, en su huida,

él la alcanzó y con la llave de casa

le arrancó los ojos.

La mujer del violín

Bajo el cielo gris de invierno,

la mujer en la plaza es

una lagrima tocada en su violín.

Su música me envuelve,

su música es  mi melancolía.

Un sentimiento pasado

cruza mi mente y

las hojas caídas del otoño

aún cubren el suelo.

Alienada

 

 

Son las dos de la mañana en una habitación. Cristina no se atreve a prender la luz, se decide a mirar con el rabillo del ojo a su izquierda, ve un bulto pero no está segura, pueden ser solo las frazadas apiladas. Esta noche teme descubrir su soledad y opta por quedarse quieta hasta el amanecer. Sigue leyendo

Satchmo

 

 

Recuerdo que estaba nublado, un día de junio. Había llovido y las calles de la feria habían cambiado de color café tierra al castaño pues habían esparcido aserrín para evitar que se formara barro. Sigue leyendo

Dame el despertar…

 

Dame el despertar de un nuevo día
Y donde han descansado los leones
se levante el sol y enceguezca los sueños
de señores acomodados que nos han explotado.

Dame el despertar de un nuevo día
Que el ángel Gabriel desvaine su espada
y corte en pedazos las historias antiguas
de libros irremediablemente profanos.
No quiero la luz de otros
Ni sus predicas ni sus rezos
Ni los caminos trazados
Ni olvidar a tantos míos sacrificados.

Dame el despertar de un nuevo día
para  mis semejantes olvidados,
tragados por bocas voraces,
dueñas del dinero, la fama y la historia.

Despierte nuestra alma de sueños, inducidos,

aburridos y competitivos,
iguales para todos y para muchos imposibles.

Dame el despertar de un nuevo día
Que el verdugo muestre su rostro
Y la gente le tenga en vez de miedo, lástima.
Tenga mi sentimiento prioridad e importancia,
porque el Hombre es, ante todo, calor y sangre.

La estrella

 

Una estrella  exótica, alhajada de plata.

La mujer que fuera la más bella y la más deseada, paseaba por el boulevard.  Una joven curiosa, pensando estar frente a una fantasía teatral, le sonrió.

Hombres y mujeres se volaron Sigue leyendo

Nochebuena

 

 

Nochebuena

 

 

 

 

En el calendario, colgado en la pared, Sofía ha tachado el día en que vive: 24 de diciembre de 1919. Ella y su marido Antonio, sentados a la mesa del comedor, comen pavo con papas doradas y ensalada.

Antonio bebe un trago de vino y Sigue leyendo

Pérdida.

 

 

 

Vientos fuertes, los sucesos.

Luché por conservar

la habituada llama,

la escudé con mi cuerpo

y quise ganarle al viento.

 

Se quebró el orden.

 

La puerta dio un golpe,

la ventana  vibró.

Tenías la cara contra el vidrio,

la última vez que miré hacia atrás.

 

 

Mapuche, gente de la tierra.

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Aucana, levantándose las faldas, se adentró en el río para sentir el frescor de las aguas aliviar sus adoloridas piernas. A cierta distancia, sus llamas y guanacos pastaban. Su mundo estaba en paz, su vida estaba libre de espíritus malévolos y el sol relucía sobre las musgosas piedras del río. Pero esa tarde, cuando regresó a su aldea, vio una lanza con jirones de lana ensangrentada en la punta, la lanza estaba clavada en la explanada, punto de reunión mapuche, a la sombra de un canelo. Sigue leyendo

Miedo…

 

 

A los espacios desolados,

a mirar hacia el abandono,

a reabrir la misma herida.

El águila te roba el corazón
y se lleva también tu sombra.
En un pensamiento enrarecido,
la memoria es el peor enemigo.

Tu cerebro es atacado por un virus y,
en el desvarío de conexiones,
quieres robar la luz al sol
para guiar golondrinas en su vuelo.

Desatando el nudo

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Miguel ha llegado. Saluda a su suegra con un beso en la mejilla.

—Hay que hablarle. Convérsale, Miguel, de cualquier cosa.

En ese momento la enfermera entra a tomar el pulso a la paciente y a revisar el paso del suero.

—¿Algún indicio de que nos escuche?

—Señora, hay que esperar —contesta la enfermera y la guía fuera de la pieza. Sigue leyendo

Amor de arcilla

 

 

Ese amor hecho de arcilla,

 

rojo en el crepúsculo de la tarde.

 

Alfarera fui en tus brazos y a mi gusto

 

moldeé tu cuerpo enamorado.

 

Dos figuras maleables entre las sábanas,

 

dos artistas en  un escenario

 

recitando elocuentes parlamentos de enamorados.

 

Dolor…

430896_1     En la oscuridad de la guarida y

a la lumbre del fuego,

fantaseamos ver hostiles gigantes en la pared.

 

Se apilan los cadáveres de seres humillados,

todos arrancados del curso natural de su vida o muerte.

 

Víctimas inocentes horrorizan

la historia de nuestra humanidad.

 

 

Acuérdate

 

Acuérdate del vino,

de esos besos,

del bisbiseo en tu sangre

en las noches embriagadas de abrazos.

Acuérdate de la luna en nuestra ventana,

del aliento a jazmín en la brisa,

y de nuestra energía

encendiendo estrellas, acuérdate!

Bosque joven

 

 

 

 

 

 

Árbol sin nudo en los brazos,

las ramas se topan o se apartan

al vaivén del viento.

Lleno de oxígeno y de sol

es el brote y desde la raíz crece

a beneficiar el mundo.

 

Amigas

 

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Esa vez ella estaba atribulada por un sinfín de problemas, la escuché con atención y traté de encontrar palabras de consuelo.

Salimos a pasear por el parque, cerca de mi casa. En un momento ella se adelantó y cuando  la alcancé le vi la cara angustiada. Me confesó que se sentía cansada de sí misma.

Encendió un cigarro y aspiró muy hondo. Sigue leyendo

Suposiciones de Rubén

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A las nueve de la noche apareció el vecino, venía a conversar un poco y tirar unas cartas. Rubén fue de inmediato por ellas y se sentaron a la mesa para jugar a la brisca.

En un momento del juego el vecino le comentó que su mujer lo tenía enfermo de los nervios… Rubén supuso que un día el vecino la mataría.

“Paciencia”, dijo en voz alta refiriéndose a su mala suerte, no había ganado ninguna partida.

“Difícil tenerla”, respondió el vecino refiriéndose a  la actitud de su esposa, y tiró el As de triunfo a la mesa. Sigue leyendo

El guante largo de novia.

 

 

Bob era fuerte, trabajaba en la bodega del supermercado transportando la mercadería. Ilse trabajaba en la caja, era una joven tranquila que se aislaba de las actividades sociales de sus compañeros de trabajo, algunos decían que tenía pareja y un niño, por eso para ella la rutina era de su trabajo a la casa.

A la hora de la colación se sentaba a comer su sándwich en el patio trasero, donde llegaban los camiones con la mercadería, y a veces intercambiaba un hola con Bob. Sigue leyendo

La fotografía

 

 

 

Me acuerdo de su muerte pero no de su funeral. La llevábamos desde su pequeño pueblo al doctor en la ciudad. El conductor del tren avisó a mi padre. El tren parecía una bestia desbocada y él tuvo que avanzar afirmándose en las butacas hasta el carro donde, en una camilla, viajaba la abuela materna. Yo intuí que mi madre sospechaba la noticia. Cuando mi padre regresó yo observé con mis ojos muy abiertos, porque me habían dicho que a los siete años uno comienza a recordar para siempre. Mi padre se inclinó a hablarle al oído; recuerdo su mejilla tersa y bien afeitada, su boca con un bigotillo cuidado, mi madre comenzó un llanto suave para no despertar al bebé que acunaba en sus brazos. Sigue leyendo

Líneas paralelas.

 

 

 

 

 

 

 

Mi padre se despide con un beso, me aconseja obedecer a mi madre, se abrocha el abrigo y se va.

Los días pasan rápido y, en menos tiempo de lo que yo imaginé, mi padre regresa contento, relajado, quizá hasta cariñoso con mamá.

Desde su último viaje me percato de que papá comienza a tomar cuidado de su apariencia, viste mejor, se ve más joven. Sigue leyendo

La niña

La Niña

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La historia comienza en una mañana de primavera. Había en casa un balcón que se abría hacia la quebrada entre dos cerros, en ese balcón me veo en bragas y sin camiseta. Me encantaba disfrutar de esos momentos de libertad, sentir la frescura del aire en mi piel, Sigue leyendo

Santiago

Santiago, dónde te escondes mientras el mundo baila desnudo en tus calles y la esperanza trepa al futuro con múltiples brotes.

Santiago, mago social, despabilado seductor de embustes. Sigue leyendo

La primera pareja

img_0017Adán.

Adán respiró con dificultad. Sintió mucho calor y mucha sed. La energía cósmica se expandía cual polen por el aire, empujándolo hacia la evolución. Muy debilitado, se arrastró hasta la poza de agua que una vertiente subterránea formaba entre los junquillos. El agua fresca lo revivió un poco, y al levantar la cabeza de la poza notó, por primera vez, en el reflejo del agua, Sigue leyendo

La espera

img_0073_2Lunes.

 

Hoy me llamó mi hija: regresa. Me lo ha prometido otras veces, ojalá esta vez sea cierto. También me pidió que desaloje su casa, pero los arrendatarios viven allí por años, será una verdadera molestia para ellos mudarse. Le pediré Sigue leyendo

El gato Tú

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original de María Belén 9 años

 

 

 

 

 

 

El gato Tú estaba perdiendo la pelea. Con sus mostachos apuntaba para todos lados, quería huir pero estaba en una situación sin salida. Tenía que mantener su posición de felino y  saltar por el tragaluz de la pieza,  fuera de la pelea. Sigue leyendo

Desaparecido

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La noche aún no aclaraba cuando el gendarme lo arrojó en la celda oscura. Los pasos se alejaron y Francisco comprendió que le daban una tregua. Tenía sed, la lengua seca, iba a enloquecer, necesitaba beber agua. Sigue leyendo

Padre nuestro

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original de María Belén, 9 años

 

 

 

 

 

La casa estaba siempre llena de “tíos”, algunos venían solos, otros con sus mujeres, se sentaban en una mesa colocada bajo la sombra de un árbol a beber vino y a bromear. En un punto de la velada, Sigue leyendo

Carol Baines.

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original de mi María Belén, 9 años

Manuel era el guardia del albergue de la iglesia Anglicana donde la joven arrendaba una pieza. Esa noche ella lo saludó al pasar. Manuel admiró el cuerpo esbelto, el pelo rubio de la muchacha y,  como cada vez que la veía, fantaseó tenerla al alcance de su mano. Sigue leyendo

Amigos

img_1269Existe un lugar en nosotros. Un lugar a donde pocos llegan. Un espacio secreto, medio santo, medio diablo. Es un espacio en nuestro espíritu donde, cual cuerda del más fino instrumento musical, vibran las voces de otros.

Bostezo.

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Podríamos conversar, sin embargo nos faltan las palabras. Tenemos muchos pensamientos para compartir y nos quedamos clavados en la luz del día.

Sobre el vidrio de la ventana una mosca se lava la cara.

El sol me pone somnolienta y poco a poco mi deseo de conversar se aquieta, me levanto y como todos los días me voy a dormir la siesta.

El diablo en el desierto

img_0067_2Cuando Carlitos vino a mi parroquia era un mocetón muy sensible, una sensibilidad difícil de encontrar entre los muchachos de su edad. Se sumó al grupo de los “zapatitos”. Yo así los llamaba, y les explicaba que era porque ellos sentían en sus pies la comezón de dirigirse a la iglesia. Sigue leyendo

El engaño

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original deMaría Belén, a los 6 años

Humberto, pensando que la fiesta se había prolongado demasiado, subió al segundo piso de su casa para acostarse.

Amanda salía del dormitorio, y al pasar le dijo: “No me digas nada. Has estado toda la velada con esa mujer…”, y se alejó rápidamente. Sigue leyendo